Novedades

El navegador con IA: qué pasó con Atlas y qué hace Comet

Actualizado el 10 de septiembre de 20267 min de lectura

De los dos intentos serios de navegador con inteligencia artificial, uno se retiró y el otro sigue. El de Perplexity, Comet, ganó en apelación: el 4 de agosto de 2026 el Noveno Circuito anuló la medida cautelar que Amazon había obtenido contra él y devolvió el caso al juzgado de origen para que continúe.

Los dos caminos, en una tabla

Un mismo año, dos apuestas y dos resultados opuestos.

OpenAIPerplexity
Navegador propioRetirado como producto independienteComet, en el mercado
Dónde vive ahora la funciónEn la extensión de Chrome y en la aplicaciónEn el propio navegador
Litigio con una gran plataformaNo constaAmazon, por acceso automatizado
Estado judicialSin casoMedida cautelar anulada en apelación

La sentencia importa más que los productos, porque fija un criterio que sobrevive a cualquiera de los dos. La resolución del Noveno Circuito en Amazon.com Services contra Perplexity AI (asunto 26-1444) concluye que, en los hechos examinados, quien accede a los ordenadores de Amazon es el usuario, con la ayuda del agente de Perplexity como herramienta, y no Perplexity.

Datos consultados el 8 de septiembre de 2026: Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, Amazon.com Services LLC v. Perplexity AI Inc., asunto 26-1444, 4 de agosto de 2026.

Por qué un navegador propio era mal negocio

Porque el navegador es una función, no un destino. Pedirle a alguien que cambie de navegador es pedirle que mueva contraseñas, extensiones, marcadores y hábitos, y eso es mucho a cambio de una capacidad que se puede entregar dentro del navegador que ya usa.

OpenAI acabó recogiendo su navegador y llevando esas capacidades a una extensión y a su aplicación de escritorio. Es la decisión previsible: la distribución manda, y la extensión llega a todo el parque instalado sin pedir una mudanza.

Perplexity mantiene el suyo, y su argumento es el contrario: si el agente vive dentro del navegador, ve la sesión del usuario, sus cookies y sus compras iniciadas, y puede hacer cosas que una extensión limitada no hace.

Las dos posturas son defendibles y ninguna está resuelta. Lo que sí conviene es no confundir un titular de producto con un cambio en cómo llega el tráfico a tu web, porque son cosas distintas y ocurren a velocidades distintas.

Qué decidió de verdad el tribunal

Menos de lo que sugiere el titular, y a la vez algo importante. El tribunal no declaró legal la navegación agéntica: anuló una medida cautelar y devolvió el asunto al juzgado de instancia para que siga adelante.

El razonamiento es el que interesa. Amazon alegaba la ley federal estadounidense de fraude y abuso informático, que exige demostrar que el demandado accedió intencionadamente a un ordenador sin autorización. El tribunal concluyó que Amazon no era probable que lo lograse, porque el acceso lo hacía el usuario sirviéndose del agente.

También describe cómo funciona la cosa por dentro, y es más humilde de lo que se cuenta: el asistente toma capturas de la vista del navegador en el ordenador del usuario, las envía a los servidores de Perplexity y recibe instrucciones sobre cómo navegar. No opera de forma independiente.

Es una resolución de un tribunal estadounidense sobre una ley estadounidense, así que no traslada directamente a España. Su valor aquí es de dirección, no de norma.

La cadena de identificación del agente es el nudo

El punto central de la disputa no era la inteligencia artificial. Era una cadena de texto.

Perplexity decidió no usar una cadena de agente de usuario que comunicase que el usuario había activado un agente de IA. Esa cadena habría permitido a Amazon bloquear al asistente, y su ausencia es lo que convirtió un desacuerdo comercial en un pleito.

Para cualquiera que tenga una web, ahí está la palanca real. Si un agente se identifica, puedes decidir qué haces con él: dejarlo pasar, limitarlo o bloquearlo. Si no se identifica, no puedes decidir nada, y tampoco puedes medirlo.

Esa es la misma conversación que ya existe con los rastreadores de las empresas de IA, y se resuelve igual: mirando los registros del servidor antes de tener opinión. Quién entra a tu web y con qué agente es un dato, no una intuición.

Esto lo hacemos nosotros, todos los días y desde Barcelona.

Ver GEO

Qué significa esto para una tienda o una web de servicios

De momento, poco, y conviene no dramatizar. El volumen de tráfico que llega a través de agentes que navegan solos es pequeño y nadie publica una cifra fiable, así que cualquier porcentaje que te enseñen hoy es una estimación con la fecha muy corta.

Lo que sí ha cambiado es el escenario jurídico. Hasta esta sentencia, una plataforma podía sostener que un agente actuando por encargo del usuario accedía sin autorización. Ese argumento ha quedado debilitado en el circuito donde se litiga buena parte de la tecnología estadounidense.

Si vendes en marketplaces, la conversación te toca desde el otro lado: son ellos los que deciden si un agente puede comprar en su nombre, y eso afecta a cómo se presentan tus productos. La mecánica completa está en el artículo sobre agentes que compran.

Y si tienes web propia, la tarea no es prepararse para los agentes. Es dejar de tener una web que solo funciona con un humano mirando. Ese trabajo, el de ser legible y citable por sistemas que no ven, es el mismo que sostiene la visibilidad en las respuestas generadas, y es lo que planteamos en GEO.

Qué hace que una web sea recorrible por un agente

Las mismas cosas que la hacen recorrible por una persona con un lector de pantalla, y esa equivalencia es la parte útil de todo esto.

Un botón tiene que ser un botón, y no un div con un manejador de clic encima. Un formulario tiene que tener etiquetas asociadas a sus campos. Un desplegable tiene que anunciar si está abierto. Un paso de compra tiene que poder completarse sin depender de que alguien vea dónde está el elemento en la pantalla.

Nada de eso es nuevo ni específico de la IA. Es accesibilidad bien hecha, con otro nombre, y lleva veinte años escrita en un estándar que casi nadie cumple del todo.

La buena noticia es que el trabajo se paga dos veces: mejora la experiencia de personas reales, que son la mayoría de tu tráfico, y de paso deja la web en condiciones para lo que venga. La mala es que no se resuelve con un plugin.

Qué no conviene hacer todavía

No conviene reescribir la web para agentes que aún no traen tráfico. Es la versión de 2026 de optimizar para un dispositivo que nadie tiene.

No conviene bloquear todo lo que parezca automatizado por prudencia. Si el mismo identificador que usa un agente lo usa una integración que te interesa, el bloqueo indiscriminado corta cosas que sí funcionaban.

Tampoco conviene comprar un panel que prometa medir tu visibilidad ante los agentes con un decimal. Esos datos oscilan mucho, dependen del modelo y del país, y se escriben con la fecha delante o no se escriben.

Y sobre todo, no conviene tratar esto como una migración. La dirección está clara y el calendario no, que es exactamente la situación en la que conviene hacer bien lo básico y esperar.

Un consejo más concreto: antes de tomar cualquier decisión, mira un mes de registros. La mayoría de las webs que temen a los agentes descubren ahí que el tráfico automatizado que reciben es otro, mucho más antiguo y mucho menos interesante.

Cómo se sabe si un agente ha pasado por tu web

Por los registros del servidor, que es donde está la verdad, y por la analítica, que es donde está la parte que se puede compartir en una reunión.

En el servidor se ve el identificador de agente, la cadencia de peticiones y las rutas que se recorren. Un agente que actúa por encargo de un usuario se parece más a una persona con prisa que a un rastreador, y esa diferencia se aprecia mirando el orden de las páginas.

En la analítica, lo que se puede aislar hoy es el tráfico de referencia que llega desde los dominios de los asistentes. No es lo mismo que medir agentes, pero es la señal más cercana y ya está agrupada. Cómo se monta ese seguimiento está en medir el tráfico de IA.

Y si lo que te interesa es aparecer citado en las respuestas antes de que ningún agente navegue por su cuenta, el trabajo previo está en cómo aparecer en ChatGPT.

En este artículo

Preguntas

(01)

¿Qué fue de ChatGPT Atlas?

Está muerto. OpenAI lo lanzó el 21 de octubre de 2025, solo para macOS, nunca llegó a Windows ni a móvil, anunció su cierre el 9 de julio de 2026 y dejó de funcionar el 9 de agosto de 2026. La razón que dio OpenAI es que el navegador es una función, no el destino. Sus capacidades se movieron a una extensión de Chrome y a la aplicación de escritorio.

(02)

¿Y Comet, el de Perplexity?

Sigue vivo y con una sentencia importante detrás. Amazon lo demandó y consiguió una medida cautelar que le impedía comprar en Amazon; el 4 de agosto de 2026 el Noveno Circuito la anuló, razonando que cuando el agente actúa por indicación del usuario es el usuario quien accede, no Perplexity. Es la primera resolución de un tribunal federal de apelación sobre acceso de agentes de IA a plataformas de terceros.

(03)

¿Esto me afecta si tengo una web normal?

De momento poco, y conviene no dramatizar. Lo que sí importa es la dirección: si parte del tráfico va a llegar a través de agentes que navegan por su cuenta, las webs que funcionan son las que tienen elementos interactivos de verdad en lugar de simulados y una estructura que se puede recorrer sin ver. Es accesibilidad bien hecha, con otro nombre.

Seguir leyendo

O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es

O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es