Diseño web en Barcelona
Lo que en realidad estás comparando
- Para quién
- Empresas y negocios de Barcelona que necesitan renovar una web que ya no sostiene lo que venden, o estrenar la primera con la intención de que dure años.
- Qué resuelve
- La web tarda en cargar, se ve mal en el móvil, nadie de dentro puede tocarla y el formulario lleva meses sin traer una sola conversación.
- Cuándo llamarnos
- Cuando la web tiene que hacer un trabajo concreto —captar, vender, reservar— y no solo existir. Si solo tiene que existir, te lo diremos.
Pedir tres presupuestos de web es la manera más rápida de descubrir que «web» no significa lo mismo para todo el mundo. En el mismo correo puedes recibir una plantilla instalada y rellenada con tu texto en dos semanas, y un proyecto de tres meses con arquitectura, contenido, diseño y desarrollo propios. Los dos son webs y los dos son legítimos. Lo que no es legítimo es compararlos por el precio como si fueran la misma cosa, porque no compras lo mismo: en un caso compras estar en internet, y en el otro compras una herramienta comercial que tiene que producir algo medible.
La segunda confusión es de plazo. Casi nadie encarga una web pensando en los próximos cinco años, y sin embargo ese es el plazo real: una web bien hecha se toca cada mes y se rehace cada muchos años. Lo que decide si llegas a ese horizonte no es la estética del estreno, que envejece igual en todas partes, sino qué hay debajo. Una web montada sobre un tema comprado y una pila de plugins funciona el primer día y se va degradando: cada actualización es una ruleta, cada añadido pesa, y el día que algo se rompe nadie sabe exactamente por qué.
Nosotros escribimos la web a mano en Next.js y React. No es una preferencia de gusto: es la razón por la que podemos prometer una carga rápida en un móvil con mala cobertura y cumplirla, porque no arrastramos código que no hemos puesto nosotros. Esta misma web está hecha así y es la única prueba que te podemos enseñar sin pedirte que te fíes. Lo que no te vamos a contar es que llevamos veinticinco años en la ciudad, porque no los llevamos; hay agencias en Barcelona que sí, y esa es una razón perfectamente buena para contratarlas.
Agencia, freelance o plantilla: qué te conviene
Empecemos por la respuesta que nos deja fuera. Si lo que necesitas es una web de cinco páginas para existir —quién eres, qué haces, dónde estás, un formulario y poco más—, no tienes presupuesto para un proyecto a medida y no esperas que la web capte clientes por sí sola, una plantilla bien puesta en Wix, Squarespace o WordPress con un tema decente es una decisión razonable. Te lo diremos en la primera llamada, sin propuesta y sin insistir. Una web a medida que se paga a costa de no tener presupuesto para nada más es un mal negocio, y preferimos decírtelo nosotros a que lo descubras en un año.
A partir de ahí, la pregunta ya no es agencia o plantilla, sino quién sostiene el proyecto cuando se complica. Una web tiene tres momentos difíciles y ninguno es el diseño: decidir qué páginas existen y qué responde cada una, conseguir que el contenido y las fotos aparezcan de verdad, y publicar sin perder el posicionamiento que ya tenías. Eso es coordinación, y es lo que se cae cuando el proyecto depende de una sola persona con otros cinco clientes o de alguien de dentro que hace la web además de su trabajo.
Plantilla de pago
Wix, Squarespace o un tema de WordPress. Rápido, barato y suficiente para existir. El techo llega cuando quieres algo que la plantilla no previó.
Freelance
Trato directo y buen precio, y hay freelances excelentes en Barcelona. El riesgo es de disponibilidad: vacaciones, un cliente grande o un cambio de trabajo y tu web se queda sin nadie que la conozca.
El sobrino o el becario
Sale gratis y cuesta caro. Suele terminar en una web a medio hacer, sin acceso a los dominios ni al hosting, que hay que rehacer entera dos años después.
Agencia
Arquitectura, contenido, diseño, desarrollo y mantenimiento con un interlocutor. Compensa cuando la web tiene que trabajar: captar, vender o reservar con datos detrás.
Quién encarga una web en Barcelona
La palabra «web» esconde encargos muy distintos. Estos son los cuatro que más se repiten en la ciudad y qué cambia en cada uno, porque lo que necesita un restaurante y lo que necesita un fabricante no se parecen en casi nada.
Restauración y hostelería
La web sirve para reservar sin pagar comisión por cada mesa. Carta que se actualiza sin llamar a nadie, reserva con señal si hay grupos, y el móvil como pantalla principal: casi nadie busca dónde cenar desde un ordenador.
Clínicas y salud
Cita previa conectada con la agenda del mostrador y páginas por tratamiento, que es como se busca. Aquí el contenido pesa más que el diseño: confianza, profesionales con nombre y cuidado con lo que se puede prometer y lo que no.
Industria y B2B
Catálogo técnico consultable de verdad —referencias, fichas, descargas— y una web preparada para captar, no solo para enseñar. El comprador llega informado y compara, y la web decide si entras en la comparación.
Comercio y e-commerce
Catálogo, pasarela de pago y todo lo que viene detrás: envíos, devoluciones, stock y el surtido saliendo hacia las campañas. Sobre Shopify o a medida según lo que venda el producto y cómo esté organizado.
Desde dónde trabajamos
Estamos en el Campus Nord, en Carrer de Jordi Girona 1-3, Edifici C3, 08034 Barcelona. Se puede venir a hablarlo en persona.
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Campus Nord
Base
Siempre tuya
La web
Shopify Partner
Sello
WordPress
Sin
¿Cuánto cuesta hacer una web?
No publicamos tarifa, y no es coquetería: dar una cifra sin saber qué hay detrás del encargo es inventarse un número con aspecto de presupuesto. Lo que sí podemos darte son los criterios, que es lo que de verdad necesitas para comparar cualquier oferta que tengas encima de la mesa, la nuestra incluida.
Lo primero que mueve el precio no es el número de páginas, es el número de plantillas de página distintas. Una web con cuarenta fichas de producto que se ven todas igual es barata de construir; una web de ocho páginas donde cada una está diseñada de otra manera es cara, porque cada plantilla se piensa, se dibuja, se desarrolla y se prueba en todos los tamaños de pantalla. Cuando pidas presupuesto, pregunta por plantillas y no por páginas: descubrirás de golpe por qué dos ofertas no se parecen.
Lo segundo es el contenido. Si tienes los textos escritos y las fotos hechas, el proyecto avanza; si hay que producirlos —redactar, fotografiar el local, el producto o al equipo— eso es trabajo y se presupuesta como tal. Es también la causa número uno de que una web se retrase meses, casi siempre porque nadie dijo desde el principio de quién era esa tarea. Lo tercero es la funcionalidad: reservas con agenda y pagos, tienda con pasarela, área privada de clientes o varios idiomas. Cada una de esas cuatro cosas es un proyecto pequeño dentro del proyecto, y ninguna se añade al final por poco dinero.
Lo cuarto, y el que más disgustos da, es la migración. Si ya tienes una web con visitas, hay que decidir qué pasa con cada URL: cuáles se mantienen, cuáles cambian de dirección y se redirigen, y cuáles desaparecen. Hecho bien es trabajo invisible que nadie te agradece; hecho mal, estrenas una web preciosa y pierdes de golpe el posicionamiento que llevabas años acumulando. Y añade siempre el coste recurrente, que muchos presupuestos esconden para parecer más baratos: dominio, alojamiento y mantenimiento. Una web sin nadie detrás no se queda igual, se degrada.
De la primera llamada a la web publicada
DÍA 1
Llamada y encaje
Qué vendes, qué tienes ahora y qué debe conseguir la web. Salimos con un sí o con un no honesto, y a veces el no es «con una plantilla te vale».
SEMANAS 1-2
Arquitectura y contenido
Qué páginas existen, qué responde cada una y de quién es cada texto y cada foto, con fechas. Esta parte se hace antes de abrir el Figma porque es la que decide el plazo.
SEMANAS 3-8
Diseño y desarrollo
Se dibuja plantilla a plantilla y se construye en paralelo, con una revisión contigo en cada parada. Ves la web funcionando en un enlace privado, no en un PDF.
ESTRENO
Publicación y primeras semanas
Redirecciones comprobadas una a una, analítica y Search Console encendidas antes del estreno, y ajustes con lo que enseñe el uso real de los primeros días.
Lo que nos preguntan antes de firmar
(01)¿La web es mía y me la puedo llevar?
Sí, entera y sin condiciones. El dominio se registra a tu nombre, el código es tuyo y te entregamos los accesos al repositorio y al alojamiento. Si algún día quieres cambiar de proveedor, otro equipo puede coger el proyecto y seguir: no hay licencia nuestra que pagar ni panel propietario que te retenga. Pregunta esto siempre, a nosotros y a cualquiera: hay quien entrega la web «en alquiler» y solo se descubre el día que quieres marcharte.
(02)¿Voy a poder cambiar textos sin llamaros?
Lo que tú decidas que se toca a menudo, sí. Al empezar acordamos qué partes cambian —equipo, novedades, carta, casos, productos— y esas van a un gestor de contenidos donde escribes tú, sin saber nada de código. Lo que no acordamos que fuera editable no lo es, y eso es deliberado: un panel donde se puede mover todo es un panel donde alguien acaba rompiendo algo un viernes. Para el resto, los cambios los hacemos nosotros y entran en el mantenimiento.
(03)¿Cuánto se tarda en hacer una web?
Una web corporativa razonable suele ir de unas pocas semanas a un par de meses, y el reloj casi nunca lo marca el desarrollo. Lo marca el contenido: los textos que faltan, las fotos que hay que hacer y la reunión interna que decide qué se cuenta. Por eso fijamos desde el principio quién entrega qué y cuándo. Si hay tienda, reservas o varios idiomas, súmale; si hay migración de una web con muchas URLs, súmale también.
(04)¿Qué pasa con mi posicionamiento si rehacéis la web?
Es el riesgo real de cualquier rediseño y se gestiona antes de tocar nada. Sacamos el listado de las URLs que tienes ahora y de las que traen visitas, y decidimos una por una: se mantiene, se redirige a su equivalente nueva o se retira a conciencia. Las redirecciones se comprueban después de publicar, no se dan por hechas. Y en las primeras semanas se vigila Search Console, porque un rediseño mueve las posiciones un tiempo aunque todo esté bien hecho, y hay que saber distinguir ese movimiento normal de un error.
(05)¿Por qué no WordPress?
Porque para lo que hacemos nosotros sale peor. Un WordPress con un tema comprado empieza cargando bastante código que no necesitas y termina, plugin a plugin, cargando mucho más: cada añadido pesa, cada actualización puede romper algo y el mantenimiento se convierte en vigilar que nada se caiga. Escribiendo la web en Next.js y React solo existe lo que hemos puesto, y por eso podemos responder de la velocidad. Dicho esto, WordPress no es un error para todo el mundo: si lo que quieres es publicar mucho contenido, con un equipo acostumbrado a ese panel y un presupuesto ajustado, es una herramienta perfectamente válida y no seremos nosotros quienes te llamemos anticuado por usarla.
O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es
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