Reglas de disponibilidad
Horarios, duraciones, descansos y antelaciones escritos y aplicados por el sistema, no de memoria.
Una web con sistema de reservas deja que tu cliente elija hueco, pague si quieres cobrar señal y reciba su recordatorio, todo sin llamarte. La construimos para negocios que venden tiempo —clínicas, restaurantes, estudios, alquileres— y la conectamos con la agenda que ya usas cada día.
Hablemos
Una web con reservas online es una página web con un motor de reservas integrado: muestra la disponibilidad real de tu negocio, deja elegir servicio, hueco y profesional, cobra una señal si así lo decides y confirma al momento. La reserva ocurre en tu dominio y con tu marca, no en la ficha de un portal que también enseña a tu competencia. En Publiqo diseñamos la web completa y dejamos el sistema de reservas funcionando dentro de ella.
El trabajo serio no está en el calendario que se ve, sino en las reglas que no se ven. Antes de elegir herramienta escribimos las tuyas: duraciones por servicio, descansos entre citas, cuánta antelación exiges, cuándo se puede cancelar, qué pasa con el hueco liberado. Son las normas que hoy aplicas de memoria al coger el teléfono, y la web tiene que aplicarlas igual de bien sin ti. Un sistema de reservas sin esas reglas escritas confirma citas imposibles.
El motor de reservas se elige por proyecto, no por catálogo de la casa. Hay negocios a los que les sirve un buen sistema existente integrado en su web, con el cobro de señal por Stripe y la sincronización con Google Calendar; hay agendas —recursos combinados, temporadas, normas poco comunes— que piden una pieza a medida. Evaluamos los dos caminos con tus reglas delante y te decimos cuál pagarías con gusto dentro de un año, que es la medida que usamos.
Alrededor del calendario sigue habiendo una web que debe convencer de reservar: páginas de servicios que explican qué se hace y cuánto dura, fotos que enseñan el sitio, y el botón de reservar visible desde el móvil, donde ocurre la mayoría de estas decisiones. Contra las citas que no se presentan trabajamos en tres frentes: señal cobrada al reservar, recordatorios por correo o WhatsApp y una política de cancelación clara. Y medimos el circuito completo, de la visita a la reserva confirmada.
Sin comisiones por reserva
Horarios, duraciones, descansos y antelaciones escritos y aplicados por el sistema, no de memoria.
Elegido o construido según tu agenda, funcionando dentro de tu web y con tu marca.
Las páginas que llevan a reservar, y el recorrido medido desde la visita hasta la confirmación.
El importe que decidas, cobrado en el momento de reservar a través de Stripe u otra pasarela.
Correo o WhatsApp antes de la cita, con el texto y la antelación que fijes tú.
La reserva de la web y la del mostrador conviven sin pisarse, también en Google Calendar.
Profesionales, salas, mesas o equipos, cada uno con su propia disponibilidad y sus reglas.
Escribimos contigo cómo reservas hoy por teléfono: servicios, duraciones, huecos, excepciones. Ese documento manda sobre todo lo demás.
Comparamos un sistema existente contra una pieza a medida con tus reglas delante, y elegimos con los costes de cada camino a la vista.
Diseñamos las páginas que convencen y el recorrido hasta el calendario, con el pago de señal y los recordatorios configurados.
Cargamos tu disponibilidad de verdad, hacemos reservas de prueba de punta a punta y acompañamos las primeras semanas con la medición encendida.
El motor se elige por proyecto; el resto del sistema lo ponemos nosotros.
Lo marcan dos decisiones: el motor —un sistema existente tiene cuota mensual y poco desarrollo; uno a medida no tiene cuota y sí construcción— y el tamaño de la web que lo rodea. Una agenda simple con pocos servicios y una con recursos combinados no cuestan lo mismo. Presupuestamos tras ver tus reglas, con los costes recurrentes separados del proyecto.
Sí, y suele ser la decisión con más efecto sobre las ausencias: quien deja dinero aparece o cancela a tiempo. Configuramos el importe por servicio —fijo o porcentaje—, el cobro con tarjeta a través de la pasarela y la política de devolución para cancelaciones dentro de plazo. Tú decides las condiciones; la web solo las hace cumplir.
Ese es el requisito que ponemos nosotros: una sola agenda. Lo que reservas a mano bloquea el hueco en la web, y lo que entra por la web aparece donde miras cada mañana, sea Google Calendar o el propio panel del sistema. Dos calendarios separados acaban en una doble reserva; el proyecto existe para que eso no pase.
Si vendes tiempo con reglas, probablemente sí: consultas con profesionales distintos, mesas por franjas, clases con plazas limitadas, alquileres por días. Lo que cambia entre sectores no es el calendario, son las reglas —recursos, duraciones, señales—, y por eso empezamos por escribirlas. Si tu caso no encaja, te lo diremos en la primera conversación.
La disponibilidad y las reservas viven en el motor, no en la página: aunque la web tenga un problema, la agenda no se pierde. Aun así, el sistema se entrega con copias, con avisos si algo deja de responder y con nosotros detrás en mantenimiento. Un canal que te trae clientes cada día no se deja sin vigilancia.
O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es
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