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SEO, GEO y AEO: en qué se diferencian y cuál te toca

Actualizado el 8 de septiembre de 20268 min de lectura

El SEO trabaja para aparecer en los resultados de un buscador. El GEO, para que un motor generativo te cite en su respuesta. El AEO, para que la respuesta a una pregunta se pueda extraer entera de tu página. El trabajo de fondo es en buena parte el mismo, y se separan en tres decisiones concretas.

Las tres, en una tabla

SEOGEOAEO
ObjetivoAparecer en el resultadoQue te citen en la respuestaQue la respuesta se pueda extraer
SuperficieBuscador clásicoChatGPT, Gemini, AI OverviewsCualquiera que responda
Unidad de trabajoLa páginaEl sitio y su presencia fueraEl pasaje
Se mide conSearch ConsoleFuentes parciales y método propioSe mide dentro del GEO
Lo controlasParcialmenteMenos todavíaSí: es cómo escribes

La fila que más ordena la conversación es la tercera. El SEO trabaja páginas, el AEO trabaja párrafos y el GEO trabaja algo que ni siquiera está en tu web: lo que otros dicen de ti.

Qué dice Google, que es la parte incómoda

Su guía de optimización para IA, publicada el 15 de mayo de 2026, sostiene que optimizar para la búsqueda generativa sigue siendo SEO desde su punto de vista, y que GEO y AEO son etiquetas nuevas para el mismo trabajo.

Y niega tres cosas concretas que se estaban vendiendo: que hagan falta ficheros de texto para IA, que haya que trocear el contenido en partes pequeñas para que la IA lo entienda mejor, y que exista un marcado especial de schema.org para la búsqueda con IA. Sobre los datos estructurados es explícito: no son obligatorios para la búsqueda generativa.

No es una opinión de un blog: es la documentación del buscador sobre sí mismo, y está desarrollada en el artículo sobre la guía de optimización para IA de Google.

Dónde se separan de verdad

Que el fondo sea común no significa que no haya trabajo nuevo. Hay tres decisiones que el SEO clásico no tomaba, y son las que justifican tener una conversación aparte.

A quién dejas leer. Los rastreadores de IA no son uno: hay de recuperación, que buscan en el momento para componer una respuesta con cita, y de entrenamiento, que recogen contenido para entrenar modelos. Se pueden tratar distinto, y hay un detalle que cambia la conversación: los que se activan a petición de un usuario ignoran robots.txt por diseño. Contra esos, ese fichero no hace nada.

Cómo se escribe un pasaje que se pueda extraer. Escribir para que alguien lea en contexto y escribir para que un fragmento se sostenga solo no es lo mismo. Un párrafo que empieza con «como decíamos» no se puede citar, porque fuera de la página no hay un antes. Esto es lo que en realidad es el AEO, y es una técnica de redacción y no de configuración.

Cómo se mide. No existe una Search Console de los asistentes. Lo que hay son cuatro fuentes parciales que miden unidades distintas y que no se pueden sumar.

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Cómo se mide, que es lo que más despista

Merece detalle, porque es donde más humo se vende.

Search Console tiene desde junio de 2026 un informe de IA generativa que da impresiones en AI Overviews y Modo IA. Solo impresiones: sin clics, sin CTR, sin posición y sin consultas. Y no se suma al informe normal, porque es una vista sobre los mismos datos del tipo de búsqueda web.

Bing Webmaster Tools tiene desde febrero de 2026 un informe de rendimiento en IA que da citas, actividad por página y las consultas de anclaje, que son las frases que la IA usó de verdad para recuperarte. Es más de lo que enseña Google.

GA4 separa desde mayo de 2026 un canal de asistentes que reconoce ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Copilot y Grok. No incluye Perplexity, y Google se excluye a sí mismo.

Y un cuestionario propio: veinte preguntas reales de tu sector lanzadas cada mes a los mismos asistentes, anotando si apareces, con qué palabras y junto a qué competidores. Es artesanal y hay que decirlo así; su valor es que es comparable en el tiempo.

Si un proveedor te enseña un porcentaje de «visibilidad en IA» sin explicarte el método, pídelo antes de creerte el número: no hay ninguna fuente pública que produzca esa cifra. El montaje completo está en la guía sobre cómo medir el tráfico de la IA.

Cuál te toca a ti

Casi siempre las tres a la vez, y en este orden.

Si tu web no se puede rastrear ni indexar, no hay nada que optimizar encima. Eso es SEO técnico y va primero, y no es negociable: buena parte de los rastreadores de IA no ejecuta JavaScript, así que un sitio que sirve su contenido solo en cliente es invisible para ellos.

Si se puede leer pero no dice nada citable, no te van a citar. Eso es contenido, y la parte de escribirlo para que se sostenga solo es lo que el AEO aporta.

Y si nadie te busca ni te menciona en ningún sitio, tampoco. Ahí es donde el GEO se separa más del SEO clásico: las menciones fuera de tu web correlacionan bastante más con la visibilidad en IA que los enlaces, y las de YouTube encabezan la lista con diferencia. Ese trabajo no está en tu dominio y no se puede automatizar.

Empezar por lo llamativo y dejar los cimientos para después es el orden equivocado, y es el que más se ve.

Qué dato cambia la conversación en España

Hay una cifra española que ordena todo lo anterior mejor que cualquier debate terminológico.

Según el informe anual del Reuters Institute publicado en junio de 2026, en España solo el 3 % de la gente pulsa «siempre o a menudo» sobre la fuente original desde la respuesta de un chatbot. Desde un buscador lo hace el 19 %, y desde una red social el 17 %.

Eso significa que el clic desde un asistente es residual, y probablemente lo va a seguir siendo. Y de ahí sale la conclusión que más cuesta aceptar: si casi nadie pulsa, lo que vale es la mención. Aparecer nombrado en la respuesta tiene valor por sí mismo, aunque no traiga una visita.

Traducido a presupuesto: el GEO se parece más a un trabajo de notoriedad que a uno de captación, y justificarlo solo con sesiones lo condena a parecer irrelevante. El indicador que sí se mueve cuando esto funciona son las búsquedas de tu marca, y ese se mira en Search Console como siempre.

Y una advertencia sobre la volatilidad

Antes de comprometerse con una medición mensual, conviene saber cómo se comporta esto.

Hay seguimientos sobre varios mercados que documentan cómo, en abril de 2026, el volumen de citas cayó más de un 80 % en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania en un solo día, con Alemania llegando a un 85 % de consultas sin ninguna cita, y cómo se recuperó hacia los niveles anteriores semanas después. Nadie había cambiado su contenido en ese intervalo.

Con esa volatilidad, medir semana a semana es una forma eficaz de volverse loco y de tomar decisiones equivocadas. La unidad razonable de lectura es el trimestre, y quien prometa tendencias mensuales fiables sobre citas en IA está prometiendo algo que los datos publicados no sostienen.

Un plan de trabajo que cubre las tres

Sin separar disciplinas, porque en la práctica es un solo trabajo con tres comprobaciones.

Primero, que te puedan leer. Rastreo, indexación y, la parte nueva, que el contenido se sirva en el HTML sin depender de JavaScript, porque buena parte de los rastreadores de IA no lo ejecuta. Si esto falla, todo lo demás es decorado.

Segundo, que haya algo que responder. Una intención por URL, la pregunta contestada entera y en su sitio, y ninguna página tuya compitiendo con otra tuya.

Tercero, que cada bloque se sostenga solo. Encabezados con forma de pregunta, respuesta completa debajo, datos con su fuente. Es lo que permite extraer un fragmento sin que pierda sentido.

Y cuarto, que se hable de ti fuera. Es lo que menos controlas y lo que más correlaciona con la visibilidad en IA. No está en tu dominio y no se automatiza.

Qué preguntar a quien te lo vaya a vender

Dos preguntas cortas separan bastante.

La primera: qué hacéis con el llms.txt. Si la respuesta es que lo generan y que eso mejora la visibilidad en Google, la conversación puede terminar ahí. Google ha documentado que lo ignora por completo y hay datos que confirman que casi nadie lo pide.

La segunda: cómo vais a medir si funciona. Si no aparecen las palabras «cuestionario», «impresiones» o «menciones», y sí aparece un porcentaje redondo de visibilidad, es humo. Es la misma frontera que tenemos escrita en nuestra página de GEO: comprometerse con el método, porque el resultado no es nuestro.

En este artículo

Preguntas

(01)

¿Qué es cada una, en una frase?

SEO es el trabajo para aparecer en los resultados de un buscador. GEO, Generative Engine Optimization, es el trabajo para que un motor generativo te cite en su respuesta. AEO, Answer Engine Optimization, es el trabajo para responder la pregunta de forma que se pueda extraer entera. Las tres se solapan mucho más de lo que sus nombres sugieren.

(02)

¿Google dice que son lo mismo?

Prácticamente. Su guía de optimización para IA dice que optimizar para la búsqueda generativa sigue siendo SEO desde su punto de vista, y que GEO y AEO son etiquetas nuevas para el mismo trabajo. También niega tres cosas muy vendidas: que hagan falta ficheros de texto para IA, que haya que trocear el contenido, y que exista un marcado especial para la búsqueda con IA.

(03)

¿Entonces dónde se separan de verdad?

En tres decisiones concretas que el SEO clásico no toma. Qué rastreadores de IA dejas entrar y cuáles no, que es una decisión de negocio y no técnica. Cómo se escribe un pasaje para que se sostenga entero fuera de su página, que es distinto de escribir para que alguien lo lea en contexto. Y cómo se mide una mención cuando no existe una Search Console de los asistentes.

(04)

¿Cuál necesito yo?

Casi siempre las tres a la vez, y en el mismo trabajo. Si tu web no se puede rastrear ni indexar, no hay nada que optimizar encima: eso es SEO técnico y va primero. Si se puede leer pero no dice nada citable, no te van a citar. Y si nadie te busca, tampoco. Empezar por lo llamativo y dejar los cimientos para después es el orden equivocado.

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