Google publicó el 15 de mayo de 2026 su guía de optimización para IA y su posición es que optimizar para la búsqueda generativa sigue siendo SEO. Niega por escrito tres cosas muy vendidas: que hagan falta ficheros de texto para IA, que haya que trocear el contenido, y que exista un marcado especial de schema.org para esto.
Qué dice exactamente
La guía apareció el 15 de mayo de 2026 y se aclaró el 15 de junio. Su tesis es que GEO y AEO son etiquetas nuevas para el mismo trabajo, y a partir de ahí desmonta tres prácticas que se han estado cobrando como servicio durante dos años.
Ficheros para IA. Google dice que no hace falta generar ficheros nuevos legibles por máquinas ni ficheros de texto para IA, y que la Búsqueda de Google los ignora por completo. Crear uno, añade, no perjudica ni beneficia la visibilidad ni el posicionamiento. Los datos sobre cuánto se usan de verdad están en el artículo sobre el llms.txt, y son demoledores.
Trocear el contenido. No es necesario dividir el contenido en partes pequeñas para que la IA lo entienda mejor. Esto contradice directamente una parte de la literatura de GEO que recomendaba reescribir páginas enteras en bloques cortos.
Marcado especial. No existe ningún schema.org particular para la búsqueda con IA, y los datos estructurados no son obligatorios para la búsqueda generativa. Google los sigue recomendando para SEO general, porque son lo que habilita los resultados enriquecidos, pero no como palanca de citas.
Por qué esto es incómodo para una parte del sector
Porque buena parte de lo que se ha vendido como GEO en los últimos dos años consistía exactamente en esas tres cosas: generar un fichero, trocear textos y añadir marcado. Eran entregables cómodos (visibles, rápidos, fáciles de facturar) y ahora resulta que el propio Google dice que no hacen nada.
Lo que queda es más aburrido y más difícil de empaquetar en una propuesta: que la página se pueda rastrear e indexar, que responda de verdad la pregunta que trae al lector, que la respuesta se sostenga sola sin depender del párrafo anterior, y que el sitio tenga alguna razón para ser la fuente elegida.
Es, palabra por palabra, la descripción de un buen trabajo de SEO. Que es exactamente lo que Google está diciendo.
Dónde sí se separan de verdad las dos cosas
Conviene no pasarse al otro extremo. Que el trabajo de fondo sea el mismo no significa que no haya decisiones nuevas, y hay tres que el SEO clásico no tomaba.
A qué rastreadores de IA dejas entrar. No es una decisión técnica, es de negocio. Bloquear a los rastreadores de recuperación es renunciar a aparecer citado en esas superficies; tiene sentido para un medio que vive de sus visitas y muy poco para una empresa que quiere que la recomienden. Y hay un matiz que cambia la conversación: los rastreadores que se activan a petición de un usuario ignoran robots.txt por diseño, así que ese fichero no cierra la puerta del todo. Está desarrollado en la guía sobre robots.txt y los rastreadores de IA.
Cómo se escribe un pasaje que se pueda extraer. Escribir para que alguien lea en contexto y escribir para que un fragmento se sostenga fuera de la página no es lo mismo. Un párrafo que empieza con «como decíamos antes» no se puede citar, porque fuera de la página no hay un antes.
Cómo se mide. No existe una Search Console de los asistentes, y todo lo que hay son fuentes parciales que miden unidades distintas.
Esto lo hacemos nosotros, todos los días y desde Barcelona.
Ver GEOLo que Google no dice, y también importa
La guía habla de la búsqueda de Google. No habla de ChatGPT, ni de Perplexity, ni de Claude, y sería un error leerla como si cubriera todo el ecosistema.
Eso deja un espacio real. Un fichero que Google ignora puede servirle a otro sistema, y las prácticas que Google desaconseja para su propia búsqueda no son necesariamente inútiles fuera. Lo que no se puede es venderlas como palanca de posicionamiento en Google, que es como se estaban vendiendo.
Hay además un dato que conviene tener presente al leer cualquier consejo de GEO: solo el 11 % de los dominios citados por ChatGPT y por las AI Overviews coinciden para una misma consulta. Son motores con criterios distintos, y una estrategia que trate «la IA» como un destino único está optimizando para un promedio que no existe.
Qué cambia en la práctica de una agencia
Tres cosas, y todas van en la dirección de menos entregable y más trabajo.
Primero, deja de tener sentido cobrar la generación de un fichero. Se puede seguir publicando (no hace daño y cuesta cero si se genera solo), pero no como línea de presupuesto.
Segundo, la auditoría de GEO deja de ser una lista de comprobación y pasa a parecerse a una auditoría técnica normal con dos apartados nuevos: acceso de rastreadores y citabilidad de los pasajes. Eso es lo que hacemos en GEO y es la razón de que esa página empiece por el rastreo y no por el marcado.
Tercero, el argumento de venta cambia. No es «hacemos GEO, que es una disciplina nueva»: es «esto es SEO, aplicado a superficies donde el resultado se consume sin clic». Menos glamuroso y bastante más defendible cuando alguien pregunta qué está pagando.
Una excepción que se nota: el marcado que murió
Hay un detalle en el calendario que ilustra bien por qué conviene desconfiar de las recetas.
El mismo 15 de junio de 2026 en que Google aclaró lo del llms.txt, retiró la documentación del marcado de preguntas frecuentes. La razón es que ese resultado enriquecido había dejado de aparecer en la Búsqueda alrededor del 7 de mayo, para todos los sitios.
Y ese era, precisamente, el marcado que más empujó el consejo de AEO de 2023 y 2024. Miles de
páginas llevan hoy un FAQPage en su código que no produce absolutamente nada. No hace daño y
no hay urgencia en quitarlo, pero es un buen recordatorio de qué pasa cuando una táctica se
construye sobre una función concreta de una plataforma en lugar de sobre una razón.
Lo que sí sobrevivió a esa retirada es la estructura del texto: una pregunta como encabezado y su respuesta completa debajo. Eso sigue funcionando, porque nunca dependió del marcado. Está contado con más detalle en el artículo sobre el fin de los resultados enriquecidos de FAQ.
Cómo se lee una propuesta de GEO después de esto
Con tres comprobaciones que separan bastante.
Que la primera fase sea técnica y no de marcado. Si la propuesta empieza por generar ficheros o añadir schema y no por comprobar si los rastreadores de IA pueden leer el sitio sin ejecutar JavaScript, tiene el orden invertido.
Que haya trabajo fuera de tu dominio. Las menciones en otros sitios correlacionan bastante más con la visibilidad en IA que los enlaces, y eso no se hace reescribiendo tu web. Una propuesta que solo toca tu propio sitio está trabajando la señal más débil.
Y que la medición esté descrita. No un porcentaje de visibilidad: qué se pregunta, a qué asistentes, cada cuánto y anotando qué. Si no aparece esa descripción, el número del informe saldrá de algún sitio que nadie va a poder auditar.
Cómo leerlo si estás decidiendo si contratar
Con una pregunta y una respuesta esperada. Pregunta qué hace el proveedor con el llms.txt. Si la respuesta es que lo genera y que eso mejora la visibilidad en Google, la conversación puede terminar ahí: Google ha documentado que lo ignora por completo, y hay datos que confirman que casi nadie lo pide.
Si la respuesta es que se puede publicar y que no cuenta como trabajo de posicionamiento, estáis hablando el mismo idioma. Lo demás es la conversación de siempre sobre método, medición y plazos, que es la que ordena el artículo sobre las diferencias entre SEO, GEO y AEO.


