Desde el 2 de junio de 2026, los anuncios de ChatGPT admiten feeds de producto con hasta un millón de referencias por anunciante. La especificación se parece a la de Google Merchant Center sin ser idéntica, y antes de abrir el catálogo entero se revisa una muestra de alrededor de cien productos.
Qué cambia esto para un comercio electrónico
| Antes | Desde junio de 2026 |
|---|---|
| Anuncios pensados para notoriedad de marca | Formatos con producto, precio y disponibilidad |
| Sin catálogo estructurado | Feed con hasta un millón de referencias |
| Alta inmediata | Revisión previa de una muestra de productos |
Datos consultados el 8 de septiembre de 2026: OpenAI, expansión de los anuncios de ChatGPT en Europa.
Es la pieza que convierte este canal en algo utilizable por una tienda y no solo por una marca que quiere que la conozcan. Sin catálogo, un anuncio en una conversación puede llevar tráfico; con catálogo, puede enseñar el producto concreto del que se está hablando.
En qué se parece a lo que ya tienes y en qué no
Se parece bastante, y esa es la buena noticia: el trabajo de años que hay detrás de un catálogo bien montado se aprovecha.
Los conceptos son los mismos. Un fichero estructurado con una fila por producto, con título, descripción, precio, disponibilidad, marca, identificadores e imágenes. Si tu tienda ya exporta ese fichero para las campañas de compras, tienes hecha la mayor parte.
Lo que no se puede hacer es copiar y pegar. La especificación no es idéntica, así que hay que revisar campo a campo qué nombres espera, qué valores admite y qué es obligatorio aquí y no allí. Dar por bueno un fichero porque funciona en otro sitio es la forma más rápida de acumular rechazos sin entender por qué.
Y conviene contar con el tiempo de revisión. La muestra de unos cien productos que se revisa antes de abrir el resto significa que el alta no es instantánea, y que un lanzamiento planificado para el lunes conviene empezarlo bastante antes.
Qué campos hay que mirar con más atención
Los mismos que deciden en cualquier catálogo publicitario, porque el mecanismo de fondo es el mismo: una máquina tiene que entender qué vendes.
El título. Es lo que se cruza con lo que la persona ha descrito en su conversación. Un título con la nomenclatura interna del almacén no coincide con nada. Uno que incluye marca, tipo de producto y el atributo por el que la gente pregunta de verdad, sí.
Los identificadores. Marca, referencia del fabricante y códigos de producto son lo que permite saber exactamente qué estás vendiendo. Cuando faltan, se pierden ubicaciones.
El precio y la disponibilidad. Son los campos que se rompen solos: cambian todos los días y su desincronización es la causa más frecuente de que un catálogo deje de rendir sin que nadie haya tocado nada.
Y las imágenes. Producto entero, fondo limpio, sin texto superpuesto ni marcos promocionales.
Qué hace cada campo y por qué el título pesa tanto está desarrollado en la guía del feed de producto.
Esto lo hacemos nosotros, todos los días y desde Barcelona.
Ver E-commerce a medidaPor qué el contexto de la conversación cambia el mensaje
Un anuncio de producto dentro de una conversación no llega igual que uno dentro de una lista de resultados.
En una búsqueda hay dos o tres palabras y una intención comprimida. En una conversación hay una situación descrita con detalle, a veces varios mensajes de ida y vuelta, y con frecuencia una decisión medio tomada. La persona no está empezando a buscar: está terminando de decidir.
Eso empuja hacia lo específico y comprobable. Una talla, una compatibilidad, un plazo de entrega, una condición de devolución. Los reclamos genéricos tienen todavía menos sitio del que ya tenían, porque compiten con una respuesta que acaba de explicar el asunto entero con matices.
Y empuja hacia la coherencia con el destino. Quien llega desde una conversación trae una idea formada de lo que va a encontrar, y una página que no la confirma en los primeros segundos se abandona antes que un clic frío de búsqueda.
Todo esto son hipótesis de trabajo, no conclusiones. Nadie tiene histórico suficiente en este canal para afirmar otra cosa, y así conviene escribirlo en cualquier informe.
Qué hay que tener listo antes de plantearse esto
Tres cosas, y ninguna es exclusiva de este canal, que es justamente lo que la hace rentable.
Un catálogo limpio. Títulos escritos para quien busca, atributos completos, categorías coherentes. El mismo trabajo sirve para las campañas de compras, para los catálogos de redes y ahora para esto.
Una tienda que aguante. Rápida, con la disponibilidad real sincronizada y con un proceso de compra que funcione en móvil. Un anuncio bien puesto hacia una ficha de producto agotada es dinero tirado con precisión.
Y la medición etiquetada. Si el tráfico de este canal entra mezclado con el directo, al final de la prueba no vas a poder decir nada. Es el fallo más común en cualquier canal nuevo y el más fácil de evitar.
Con esas tres, este canal es una prueba acotada más. Sin ellas, es una fuente de conclusiones equivocadas.
Qué se puede medir y qué todavía no
Conviene entrar sabiendo qué información vas a tener al final de la prueba, porque decide si el experimento sirve para algo.
Lo que sí vas a poder medir: cuánto has gastado, cuántas visitas ha traído, qué hicieron esas visitas en tu web y cuántas acabaron comprando, siempre que el tráfico llegue etiquetado. Eso ya es suficiente para decidir si escalar o cerrar.
Lo que no vas a tener es histórico de sector con el que compararte, porque no existe. Ni referencias de coste por adquisición publicadas con metodología comprobable. Cualquier cifra de referencia que te enseñen hoy sobre este canal es el promedio de los clientes de quien la enseña, y eso no es un punto de comparación.
Tampoco vas a saber qué se preguntó exactamente para que tu producto apareciera, que es la información que más valdría para escribir mejor. Es una limitación real y conviene decirla antes, no descubrirla en el informe.
Con esos límites aceptados, la prueba sigue teniendo sentido. Sin aceptarlos, produce discusiones sobre datos que nadie tiene.
Cómo se prueba sin comprometer el trimestre
Con presupuesto de exploración, separado de lo que ya rinde, con tope y con la fecha de decisión escrita antes de empezar.
Se escribe qué resultado daría la prueba por buena, cuál por muerta y en qué día se decide, con tres salidas posibles: escalar, ajustar o cerrar. Las tres son válidas, y cerrar habiendo aprendido qué no funciona sigue siendo un resultado.
Lo que no se debe hacer es comparar el coste por adquisición de un canal de semanas con el de una cuenta madura de búsqueda. No dice nada útil y lleva a cerrar el experimento por el motivo equivocado.
Qué es este canal, cómo llegó y qué inventario hay está en el artículo sobre los anuncios de ChatGPT.
Quién debería llevar esto dentro de la empresa
Aquí hay un problema organizativo que se repite en todos los canales de catálogo y que conviene resolver antes que el técnico.
El catálogo suele pertenecer a tecnología o a operaciones, y quien sufre sus errores es marketing. Cuando esas dos partes no se coordinan, sale un catálogo técnicamente correcto y comercialmente inútil: títulos con nomenclatura interna, categorías pensadas para el almacén y campos vacíos porque nadie sabía para qué servían.
La solución no es una herramienta nueva. Es decidir quién responde de que los títulos estén escritos para quien pregunta, y que esa persona tenga acceso a los datos de búsqueda para saber cómo escribirlos.
Con eso resuelto, añadir un canal más que lea el mismo fichero cuesta poco. Sin resolver, cada canal nuevo multiplica el mismo problema.
Hacia dónde apunta esto
Hacia un patrón que se repite: el catálogo estructurado ha pasado de ser un requisito de un canal a ser infraestructura compartida por varios.
El mismo fichero, con adaptaciones, alimenta las campañas de compras del buscador, los catálogos de las redes sociales y ahora los formatos de producto de los asistentes. Y es también lo que necesita un agente que navegue por tu tienda en nombre de alguien, un asunto que está bastante menos maduro de lo que se cuenta y que está explicado en el artículo sobre los agentes que compran.
La conclusión práctica para una tienda es tranquilizadora: el trabajo que rinde aquí es el mismo que ya rendía en otros sitios. Cuando el catálogo se genera desde la propia tienda y hay que tocar cómo se exporta, eso es desarrollo, y es e-commerce a medida.

