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Qué son los anuncios de ChatGPT y cómo funcionan

Actualizado el 8 de septiembre de 20268 min de lectura

Un anuncio de ChatGPT es una tarjeta patrocinada que aparece debajo de la respuesta, nunca dentro del texto que genera el modelo. Lleva nombre del anunciante, favicon, titular breve, descripción, imagen y URL. Se paga por clic o por mil impresiones, y solo lo ven los usuarios de los planes Free y Go.

Dónde aparece exactamente

Esta es la diferencia estructural con un buscador y merece entenderse bien, porque cambia qué tipo de anuncio funciona.

En Google, el anuncio compite por el mismo espacio que el resultado: está arriba, ocupa el sitio que ocuparía algo orgánico, y quien busca decide entre uno y otro. En ChatGPT no. La respuesta la genera el modelo y ocupa la pantalla; el anuncio va debajo, en una tarjeta separada y etiquetada como patrocinada.

OpenAI afirma que los anuncios no influyen en la respuesta. Es una afirmación que no se puede verificar desde fuera, pero la separación visual sí es comprobable: el texto generado no lleva marcas comerciales dentro.

La consecuencia práctica es que tu anuncio no interrumpe: complementa. Quien llega a él ya ha leído una respuesta sobre el tema, así que llega informado y con la pregunta medio resuelta. Eso cambia qué mensaje funciona: repetir lo que el modelo acaba de explicar es tirar el espacio.

El formato, campo a campo

ElementoNota
Nombre del anuncianteVisible siempre
FaviconEl icono del sitio
TitularAlrededor de 16 caracteres recomendados
DescripciónAlrededor de 32 caracteres recomendados
ImagenEl logotipo no puede ser el elemento visual principal
URL de destinoLa página a la que se llega

Datos consultados el 8 de septiembre de 2026: OpenAI.

Los tamaños recomendados son cortos de verdad. Dieciséis caracteres de titular no dan para una propuesta de valor: dan para un nombre y poco más. La restricción del logotipo tampoco es menor, y obliga a pensar la imagen como una imagen de producto o de situación, no como una placa de marca.

Quién lo ve y quién no

Solo los planes Free y Go, y solo mayores de edad. Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu siguen sin publicidad.

Eso tiene una lectura incómoda para el B2B: una parte notable de los usuarios profesionales de ChatGPT están en planes de pago, y esos no ven anuncios. Si tu comprador es alguien que usa la herramienta a diario para trabajar, hay una probabilidad razonable de que esté fuera del inventario.

Y hay un segundo filtro: los anuncios solo se muestran en conversaciones donde el sistema detecta intención comercial. Eso reduce el volumen y a la vez lo cualifica. Es la diferencia entre comprar atención y comprar un momento de decisión.

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Cómo se paga

Por clic o por mil impresiones. OpenAI recomienda empezar con pujas de entre tres y cinco dólares por clic, y el coste por mil impresiones ronda los sesenta dólares. La puja por coste por adquisición está en desarrollo y no tiene fecha anunciada, lo cual es relevante para quien necesite comprometer un coste por lead antes de invertir.

Conviene tomar esas cifras como orientación y no como precio de mercado. Con inventario escaso y competencia baja, la variación por sector es grande y cualquier proyección construida sobre esos números envejece rápido.

Qué se puede medir

Hay píxel y API de conversiones desde la versión de mayo de 2026, y se admiten parámetros UTM. El panel informa de impresiones, clics, gasto, CTR, coste medio por clic, coste medio por mil y conversiones.

Lo que no hay es visibilidad de la conversación en la que apareció el anuncio, ni medición de terceros. Para un canal cuya única segmentación es contextual, ese hueco pesa: estás optimizando sin ver la variable que decide. Cómo funciona esa segmentación está contado en el artículo sobre los context hints.

Si vendes producto

Desde el 2 de junio de 2026 hay una sección de feeds en el gestor de anuncios, y ahí el canal cambia de naturaleza: deja de ser un sitio donde poner un mensaje de marca y pasa a ser un sitio donde aparecen productos concretos con su imagen y su precio.

La especificación es parecida a la de Google Merchant Center pero no idéntica, así que el catálogo que ya mandas a Shopping se aprovecha y se adapta. OpenAI pide a los anunciantes nuevos una muestra de alrededor de cien productos para revisarla antes de abrir el catálogo completo, y admite hasta un millón de referencias. El detalle está en el artículo sobre el feed de producto.

En qué se parece y en qué no a lo que ya conoces

Para quien lleva campañas, la forma más rápida de situarlo es por comparación.

Se parece a Google Ads en que aparece junto a una intención declarada: nadie llega a esa conversación por casualidad, estaba preguntando por algo. Y se parece en el modelo de puja, que es el de siempre.

Se parece a Meta Ads en que la creatividad carga con casi todo el peso. Sin segmentación por audiencias y con la selección hecha por el sistema a partir de una descripción de contexto, lo único que controlas de verdad es el mensaje y la imagen. Quien tenga producción propia parte con ventaja aquí, igual que en Meta.

No se parece a nada en un punto: la respuesta que el usuario acaba de leer forma parte del contexto de tu anuncio, y tú no la has escrito ni la puedes ver. Es una situación nueva. En un buscador, lo que hay alrededor de tu anuncio son otros resultados; aquí hay una explicación que alguien ya se ha creído, y tu tarjeta llega después de ella.

Eso invita a una regla práctica: no expliques, ofrece. Lo explicado ya está arriba.

Conviene además tener escritas las cuatro carencias declaradas antes de prometer nada: la segmentación geográfica llega solo a nivel de país, no hay segmentación por audiencias, no hay puja por coste por adquisición, y el inventario es limitado porque solo dos planes ven publicidad. Ninguna es sorprendente en un canal de siete meses. Lo que sí sería un error es diseñar una campaña que dependa de alguna de las cuatro y descubrirlo a mitad.

Qué se puede llevar de una cuenta de Google o Meta

Poco de la mecánica y bastante del criterio, y conviene saber qué es cada cosa antes de dar por hecho que el equipo que lleva tus campañas puede llevar esta.

No se lleva la estructura de campañas, porque aquí no hay palabras clave ni públicos que construir. Tampoco la rutina semanal de revisar términos de búsqueda y excluir: no existe ese informe. Ni las audiencias, que en Europa no hay.

Sí se lleva el criterio de medición, que es lo que más vale: qué se cuenta como conversión, desde dónde y con qué ventana. Y la disciplina de escribir la hipótesis antes de empezar y la fecha en que se decide.

La consecuencia organizativa es que este canal se parece más a lanzar un producto nuevo que a añadir una campaña. Quien lo lleve tiene que estar cómodo tomando decisiones con poco histórico, que no es lo mismo que optimizar una cuenta madura.

Cuánto tarda en verse si funciona

Menos que en un canal maduro y con menos certeza, que es la combinación incómoda.

Con inventario limitado y poca competencia, una campaña acumula datos despacio: puede que tarde semanas en juntar suficientes clics para decir algo. Y como no hay puja por coste por adquisición, la señal que se lee es intermedia.

La forma razonable de plantearlo es como una prueba con dos preguntas, no con un objetivo de retorno. Primera: ¿hay inventario suficiente para mi sector? Se responde en dos semanas mirando impresiones. Segunda: ¿el tráfico que llega se parece a mi cliente? Se responde mirando qué hace en la web, no cuánto convierte.

Si las dos respuestas son que sí, entonces ya tiene sentido hablar de rendimiento. Si la primera es que no, se cierra y no se ha perdido nada.

Qué escribiríamos en el anuncio

Con dieciséis caracteres de titular, la única estrategia que cabe es nombrar la cosa. No hay espacio para persuadir y sobra espacio para equivocarse intentándolo.

La descripción de treinta y dos caracteres es donde va el diferenciador, y tiene que ser concreto: un plazo, un ámbito, una condición. Adjetivos no caben.

Y la imagen carga con el resto. Como el logotipo no puede ser el elemento principal, lo que funciona es enseñar el producto en uso o la situación que resuelve. Es más parecido a preparar un anuncio de Meta que uno de Google, y esa es una buena forma de decidir quién lo produce dentro del equipo. Si eso no está resuelto, la conversación previa no es de medios sino de producción de contenido.

En este artículo

Preguntas

(01)

¿Qué aspecto tiene un anuncio en ChatGPT?

Una tarjeta separada, debajo de la respuesta y marcada como patrocinada, con el nombre del anunciante, su favicon, un titular breve, una línea de descripción, una imagen y la URL de destino. OpenAI recomienda titulares de alrededor de 16 caracteres y descripciones de unos 32, y no admite que el logotipo sea el elemento visual principal.

(02)

¿Cómo se paga?

Por clic o por mil impresiones. OpenAI recomienda empezar con pujas de entre 3 y 5 dólares por clic, y el coste por mil impresiones ronda los 60 dólares. La puja por coste por adquisición está en desarrollo y no tiene fecha anunciada.

(03)

¿Se puede medir lo que trae?

Sí, con las mismas herramientas de siempre: hay píxel y API de conversiones, y se admiten parámetros UTM. Lo que se informa son impresiones, clics, gasto, CTR, coste medio por clic, coste medio por mil y conversiones. Lo que no hay es visibilidad de la conversación ni medición de terceros.

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