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LinkedIn Ads: por qué el clic caro puede salir barato

Actualizado el 3 de noviembre de 20268 min de lectura

En LinkedIn Ads pagas el clic más caro del mercado porque compras algo que no se vende en otro sitio: el cargo, el sector y el tamaño de empresa que la propia persona ha declarado. Sale rentable cuando el valor de un cliente aguanta la cuenta, y no cuando el coste por clic parece razonable.

La cuenta que decide si esto tiene sentido

No se hace con el coste por clic. Se hace hacia atrás, empezando por lo que vale un cliente nuevo para ti.

Coges el margen que deja un cliente durante el tiempo que se queda, decides qué parte de ese margen estás dispuesto a gastar en conseguirlo, y de ahí sale cuánto puedes pagar por un contacto cualificado. Solo entonces miras cuántos clics hacen falta para conseguir uno.

VariableQué mueve
Margen de un cliente a lo largo de la relaciónEl techo de todo lo demás
Porcentaje de contactos que acaban firmandoCuántos contactos necesitas
Porcentaje de visitas que dejan sus datosCuántos clics necesitas
Coste por clic de tu sectorLo único que se negocia en la subasta
Meses hasta la firmaCuánto tardas en saber si funcionó

Cuando esa cuenta se hace de verdad, aparecen dos conclusiones incómodas y ninguna de las dos tiene que ver con la plataforma. Si tu producto deja poco margen, ningún ajuste de puja lo va a salvar. Y si no sabes qué porcentaje de tus contactos acaba firmando, no puedes decidir nada: estás mirando el precio de la entrada sin saber el precio de la salida.

Qué se compra aquí que no se puede comprar en otro sitio

Esta es la razón entera del sobreprecio, y conviene decirla con precisión.

En una campaña de búsqueda compras una intención: alguien que ya está buscando lo que vendes. En Meta compras un interés inferido a partir del comportamiento. En LinkedIn compras un puesto de trabajo declarado por la persona que lo ocupa, en una empresa de un tamaño concreto y de un sector concreto.

Esa diferencia importa cuando tu comprador se define por su cargo y no por lo que busca. Un director financiero de una empresa industrial de doscientas personas no escribe en Google lo que tú vendes, porque todavía no sabe que existe. En búsqueda no lo alcanzas. Aquí sí.

La comparación entre los dos modelos de compra, la intención y el perfil, está desarrollada en el artículo sobre Google Ads o Meta Ads, y el razonamiento vale igual para entender dónde encaja LinkedIn entre los dos.

Cuándo no compensa, dicho sin rodeos

Cuando el ticket es bajo. Si un cliente te deja unos cientos de euros de margen y necesitas decenas de clics caros por cada contacto, la cuenta no sale, y no sale por mucho que la segmentación sea perfecta. Es aritmética, no ejecución.

Cuando tu comprador no se define por su cargo. Hay negocios B2B cuyo cliente es una empresa pequeña donde decide el dueño, y ese dueño se encuentra mucho más barato en búsqueda, donde ya está buscando la solución.

Y cuando no tienes nada que ofrecer a cambio del contacto. Aquí no se compra a puerta fría con un «pide presupuesto»: hace falta algo que valga los datos de alguien que no te conoce.

Esto lo hacemos nosotros, todos los días y desde Barcelona.

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Qué anuncio funciona cuando el clic cuesta lo que cuesta

Con un clic caro, el trabajo se traslada al mensaje. Cada impresión desperdiciada se paga.

El anuncio tiene que descalificar además de atraer. Decir para quién es, y por tanto para quién no, reduce los clics inútiles, que son los que arruinan la cuenta. Un anuncio que atrae a todo el mundo en una plataforma cara es un anuncio caro.

La oferta pesa más que el creativo. Un diagnóstico concreto, un dato que esa persona no tiene, una comparación de su sector. Algo que un profesional cambiaría por su correo profesional, que es una moneda que se guarda con cuidado.

Y el formato del formulario decide mucho. Los formularios que se rellenan dentro de la propia plataforma, con los datos ya cargados, convierten bastante mejor que enviar a una página; a cambio, la calidad del contacto baja, porque cuesta menos rellenarlos. La decisión depende de si tu cuello de botella es el volumen o el filtro.

Cuánto tarda esto en poder juzgarse

Más que en cualquier otro canal, y ahí se cancelan bastantes campañas que iban bien.

El motivo no es la plataforma sino la venta. Si tu ciclo desde el primer contacto hasta la firma dura tres meses, mirar el retorno a las cuatro semanas es mirar la mitad de la película. Lo que se ve en ese momento es coste, porque los ingresos todavía no han llegado.

Lo que sí se puede juzgar pronto es la calidad de los contactos, y ese es el indicador que hay que acordar antes de empezar. Si en la primera conversación son la persona correcta, en la empresa correcta y con el problema correcto, la campaña va bien aunque el informe todavía no lo enseñe. Si son estudiantes, becarios o gente de otro país, la segmentación está rota y eso se arregla en semana dos.

Ese acuerdo previo (qué indicador se mira cada semana, cuál cada mes y cuál al trimestre) es también lo que impide que la portería se mueva a mitad de partido. Cómo se estructura ese tipo de acuerdo con una agencia está en el artículo sobre cuánto cobra una agencia de publicidad.

Qué hace la marca personal que el anuncio no puede hacer

Un anuncio en LinkedIn llega a alguien que no te conoce, en una red donde la gente mira quién firma antes de decidir si escucha.

Cuando esa persona hace clic en el nombre de la empresa y encuentra una página vacía, o cuando busca a quien firmaría el contrato y no aparece nada, el anuncio ha hecho su trabajo y el recorrido se detiene ahí. No es un problema de campaña.

Por eso las dos cosas se alimentan. La publicación constante desde un perfil con nombre y cara hace que el anuncio no llegue en frío del todo, y el anuncio da alcance a quien no sigue a nadie del sector. Ninguna de las dos sustituye a la otra, y la que se suele saltar es la primera porque no se factura. Cómo se sostiene sin convertirla en un segundo trabajo está en el artículo sobre marca personal.

Los errores que se pagan caros en esta plataforma

Segmentar por sector y tamaño sin filtrar el cargo. Da volumen, que es justo lo que no hace falta cuando cada clic cuesta. Un público grande en una plataforma cara es una forma rápida de gastar el presupuesto del trimestre en gente que no decide.

Meter varios públicos en la misma campaña. Si el público de directores y el de técnicos comparten presupuesto, no vas a saber cuál de los dos funcionaba, y en un canal donde cada dato cuesta dinero eso es tirar información.

Enviar todo el tráfico a la página de inicio. Alguien que llega desde un anuncio con un mensaje concreto y aterriza en una página genérica se va. Con un clic barato eso es una pérdida tolerable; aquí no lo es.

Y no descontar el ruido de la propia red. Una parte de quienes hacen clic son competidores, comerciales que quieren venderte a ti y curiosos del sector. Es normal y no se elimina del todo, pero si nadie lo cuenta, el porcentaje de contactos válidos parece peor de lo que es y la decisión de cerrar la campaña se toma con el número equivocado.

Cómo se prueba sin comprometer un trimestre

La forma sensata de entrar es acotada. Un público, un mensaje, una oferta y una fecha de revisión escrita antes de empezar, con las tres salidas decididas: escalar, ajustar o cerrar.

Concentrar el presupuesto en un solo público durante las primeras semanas parece renunciar a información, y es lo contrario: repartir un presupuesto corto entre cuatro segmentos deja a los cuatro sin datos suficientes para concluir nada, y al final del mes tienes cuatro resultados malos en vez de uno claro.

Lo segundo que ayuda es medir hacia atrás desde el comercial y no desde la plataforma. Preguntar cada semana cuántos de los contactos recibidos eran la persona correcta da una señal utilizable mucho antes de que el retorno se pueda calcular, y evita las dos decisiones caras: cerrar algo que iba bien y escalar algo que traía ruido.

Cómo se plantea el trabajo continuado sobre esta plataforma, con quién produce el material y qué entra en el alcance, está en la página de LinkedIn Ads.

Lo que este canal no arregla

No arregla una oferta que no interesa. Si el mensaje no resuelve nada urgente para esa persona, la precisión de la segmentación solo consigue que la ignore exactamente el público correcto.

Y no arregla un equipo comercial que tarda tres días en responder. En una venta con varios decisores, el contacto que llega hoy se enfría rápido, y no hay puja que compense una respuesta tardía. Antes de subir el presupuesto conviene mirar ahí, porque suele ser la palanca más grande y la única gratis.

En este artículo

Preguntas

(01)

¿Por qué es tan caro el clic en LinkedIn?

Porque compras algo que no se puede comprar en otro sitio: el cargo, el sector y el tamaño de empresa declarados por la propia persona. En Google compras una intención y en Meta un interés inferido; aquí compras un puesto de trabajo. Si tu comprador se define por su cargo, ese sobreprecio compra precisión real.

(02)

¿Cuándo compensa ese precio?

Cuando el valor de un cliente aguanta la cuenta. Con un ticket alto y un ciclo de venta largo, un puñado de contactos correctos paga la campaña entera; con un producto de ticket bajo, no hay volumen que lo sostenga. La pregunta no es cuánto cuesta el clic sino cuánto vale un cliente nuevo, y esa cuenta se hace antes de invertir.

(03)

¿Anuncios o marca personal?

Las dos, y se alimentan. Los anuncios llegan a quien no te conoce; la marca personal de quien firma hace que ese anuncio no llegue en frío. La combinación que mejor funciona es publicar de forma constante desde un perfil con nombre y apoyar con inversión, no elegir entre una cosa y otra.

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