El diseño de una tienda online es la partida barata. Lo que mueve el presupuesto es el tamaño y el estado del catálogo, cuántos sistemas hay que conectar, qué pasa después del pedido y cuánto cuesta mantenerlo todo cada mes. Dos tiendas con el mismo aspecto pueden costar cinco veces distinto por eso.
Las cinco partidas de las que se compone el precio
| Partida | Qué la encarece |
|---|---|
| Diseño y maquetación | El número de plantillas distintas, no el de productos |
| Catálogo | Cuántas referencias y en qué estado están sus datos |
| Integraciones | ERP, facturación, stock, transportistas, CRM |
| Posventa | Devoluciones, avisos, seguimiento, incidencias |
| Mantenimiento | Actualizaciones, seguridad, soporte cuando algo se rompe |
Casi todas las conversaciones de presupuesto se van a la primera fila, que es la que se ve, y casi todos los sobrecostes salen de la segunda y de la tercera, que no se ven hasta que el proyecto está empezado. Ordenar la conversación al revés es la forma más eficaz de que el presupuesto final se parezca al inicial.
Por qué el catálogo es la partida grande
Porque no es un fichero: es un trabajo editorial que alguien tiene que hacer producto a producto, y casi nunca está hecho cuando se firma.
Cada referencia necesita nombre, descripción propia, atributos consistentes, categoría correcta, medidas, variantes bien construidas y al menos una foto que se vea bien recortada sobre fondo limpio. Multiplicado por trescientas referencias, eso es un proyecto en sí mismo, y su calidad decide dos cosas que se notan en la caja: si la gente encuentra lo que busca dentro de tu tienda y si tus fichas tienen algo que un buscador pueda entender.
El punto de partida habitual es un archivo de Excel del ERP con nombres abreviados, atributos inconsistentes y descripciones heredadas del proveedor, idénticas a las de otros diez comercios. Convertir eso en un catálogo utilizable es lo que separa una tienda que vende de un escaparate.
Aquí hay una decisión de presupuesto que se puede tomar con cabeza: preparar bien las cincuenta referencias que concentran la mayoría de tus ventas y dejar el resto en un estado correcto pero mínimo. Repartir el mismo esfuerzo entre las trescientas suele dar peor resultado que concentrarlo.
Qué integraciones encarecen y cuáles no
No todas las conexiones cuestan lo mismo, y la diferencia está en si el dato tiene que ir en las dos direcciones y en tiempo real.
Enviar los pedidos a un correo o a una hoja de cálculo es barato. Sincronizar el stock real entre la tienda, la tienda física y el almacén, en los dos sentidos y sin que se venda algo que ya no existe, es caro y es donde se concentra la complejidad de casi cualquier proyecto serio.
En medio están los transportistas, que suelen tener conectores hechos, y la facturación, que en España tiene sus propios requisitos y rara vez viene resuelta de fábrica.
La pregunta útil antes de presupuestar es simple: haz una lista de los sistemas que hoy usa tu negocio, y marca cuáles tienen que enterarse de un pedido en el minuto uno. Los marcados son el presupuesto. Los demás pueden empezar funcionando a mano sin que nadie muera, y automatizarse cuando el volumen lo justifique.
Esto lo hacemos nosotros, todos los días y desde Barcelona.
Ver E-commerce a medidaLo que pasa después del pedido, que nadie presupuesta
Una tienda no termina en el pago. Termina cuando el cliente tiene el producto en casa y está conforme, y ese tramo es donde se juega si repite.
Hay que decidir qué correo recibe alguien al comprar, qué pasa cuando el pedido sale del almacén, qué ve si quiere devolver algo, cómo se gestiona una incidencia y quién la contesta. Nada de eso es diseño, todo eso es trabajo, y todo eso aparece igualmente en el mes dos aunque no estuviera en el presupuesto.
La parte de devoluciones merece atención propia porque tiene consecuencias legales y operativas. Una tienda española tiene obligaciones concretas de información previa y de plazos de desistimiento, y resolver eso con una página de texto genérica es a la vez un riesgo y una fuente de fricción con el cliente.
Cuando este tramo está bien montado, baja el número de correos que tiene que contestar una persona. Esa es la manera más honesta de calcular su retorno: no en ventas nuevas, sino en horas que dejas de gastar.
Cuánto cuesta mantener una tienda cada mes
Cambia mucho según cómo esté montada, pero las partidas son siempre las mismas y conviene enumerarlas antes de firmar para que ninguna aparezca por sorpresa.
- La plataforma o el alojamiento, según el camino que hayas elegido.
- Las aplicaciones o módulos de pago, que en plataforma suelen sumar más que la propia cuota.
- La pasarela de pago, con su comisión por transacción, que es un porcentaje y crece con tus ventas.
- Las actualizaciones y la seguridad, que en comercio electrónico no son opcionales porque hay datos de pago de por medio.
- Y el soporte, es decir, alguien disponible cuando algo deja de funcionar un sábado.
La comparación completa entre montar sobre plataforma o desarrollar a medida, con las comisiones delante, está en Shopify o desarrollo a medida, y la de las dos opciones más habituales en España en Shopify o WooCommerce.
Qué se puede dejar para la segunda fase
Bastante más de lo que parece, y aplazar bien es la mejor palanca de presupuesto que existe.
Se puede lanzar con una parte del catálogo, con un solo idioma, con un único método de envío y con procesos manuales en todo lo que no sea el cobro. Una tienda pequeña que funciona enseña en dos meses qué buscan tus clientes, qué se devuelve y dónde abandonan el proceso, y esa información hace que la segunda fase se gaste mucho mejor que si se hubiera decidido a ciegas.
Lo que no conviene aplazar es la estructura de categorías y de direcciones, la velocidad y la medición. Son decisiones de arquitectura: cuestan poco al principio y bastante después, y cambiarlas más tarde arrastra redirecciones, posicionamiento perdido y trabajo repetido.
Tampoco conviene aplazar el pensar dónde va a estar el producto fuera de tu web. Los comparadores y las campañas de compras leen un archivo con tus productos, y prepararlo tarde retrasa toda la inversión publicitaria. Qué es y para qué sirve está explicado en el artículo sobre el feed de producto.
Por qué dos tiendas iguales por fuera cuestan distinto
Porque el precio no lo fija lo que se ve, y esa es la fuente número uno de desconfianza en este mercado.
Piensa en dos tiendas de ropa con el mismo aspecto. La primera vende cincuenta referencias, con tallas simples, envío único, cobro con tarjeta y stock llevado a mano. La segunda vende dos mil referencias con talla y color, tiene tienda física con el mismo inventario, factura con un programa propio y trabaja con dos transportistas según el destino.
La segunda cuesta varias veces más y no hay una sola pantalla que lo explique. Todo el coste está en la sincronización, en las variantes, en el catálogo y en los casos raros, que en comercio electrónico no son raros: son el veinte por ciento de los pedidos y el ochenta por ciento de los problemas.
De ahí la única forma sensata de leer un presupuesto de tienda: buscar dónde está descrita la operativa, no dónde está descrito el diseño. Si un presupuesto habla mucho de estilo y poco de stock, devoluciones y facturación, no está presupuestando tu negocio. Está presupuestando una plantilla, y la diferencia se descubre en el mes tres.
Cómo se compara un presupuesto de tienda con otro
Con una lista cerrada de preguntas, hechas igual a todos los candidatos, y por escrito.
Cuántas plantillas de página se diseñan. Quién prepara el catálogo y con qué formato de entrada. Qué integraciones entran y cuáles se facturan aparte. Qué pasa con las devoluciones y los avisos. Qué incluye el mantenimiento mensual y qué queda fuera. A nombre de quién quedan el dominio, el alojamiento y las cuentas de pago. Y qué cuesta añadir un idioma o un país después.
Con esas siete respuestas encima de la mesa, la diferencia entre dos ofertas deja de ser un misterio. En la mayoría de los casos la más barata no hace lo mismo por menos: hace menos cosas, y las que faltan van a aparecer igualmente unos meses más tarde y sin presupuesto asignado.
Cómo planteamos nosotros un proyecto de comercio electrónico, con qué fases y qué queda escrito en cada una, está en e-commerce a medida.

