Google documentó que ignora por completo el llms.txt y que crearlo no perjudica ni beneficia la visibilidad ni el posicionamiento. Un análisis de 137.210 dominios encontró que el 28 % publica uno y que el 97 % de esos ficheros no recibió ni una sola petición en un mes. De las que sí llegaron, el 96 % eran bots.
¿Qué ha dicho Google, por escrito?
Está en su guía de optimización para IA, publicada el 15 de mayo de 2026, y quedó registrada como cambio de documentación el 15 de junio. Tres afirmaciones, y ninguna admite lectura ambigua.
Que no hace falta generar ficheros nuevos legibles por máquinas ni ficheros de texto para IA. Que la Búsqueda de Google los ignora por completo. Y que crear uno no perjudica ni beneficia la visibilidad ni el posicionamiento.
John Mueller lo resumió comparándolo con la etiqueta meta de palabras clave, que es la referencia canónica en este sector para «algo que se rellenó durante años y nunca hizo nada».
Los datos, que son peores que la posición oficial
El mismo día se publicó un análisis sobre 137.210 dominios con tráfico. Los resultados:
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Dominios analizados | 137.210 |
| Publican un llms.txt | 28 % (38.360 dominios) |
| De esos, sin ninguna petición en un mes | 97 % |
| De las peticiones que sí hubo, eran bots | 96 % |
| De ese tráfico de bots, relacionado con IA | 19,5 % |
| Infraestructura agéntica | 10,5 % |
| Rastreadores de entrenamiento | 5,3 % |
| Bots de recuperación de IA | 1,1 % |
| Mayor consumidor: herramientas de auditoría SEO | 21,7 % |
La última línea es la que mejor cuenta la historia. El principal consumidor de los ficheros llms.txt del mundo no son los asistentes de IA: son las herramientas de auditoría de SEO comprobando si el fichero existe. Se creó un estándar, se generaron treinta y ocho mil ficheros, y lo único que los lee con regularidad es el software que audita si están.
La conclusión del propio análisis fue directa: si el objetivo es aparecer en ChatGPT, Perplexity o las AI Overviews, un llms.txt es prácticamente decoración.
La afirmación que hay que dejar de repetir
Circula que Anthropic confirmó públicamente su compatibilidad con llms.txt a finales de 2024 y que Perplexity siguió a mediados de 2025. No hay fuente rastreable para eso y el análisis citado arriba lo contradice: los bots de recuperación de IA son el 1,1 % del tráfico que reciben esos ficheros.
Hay además una fuente de confusión legítima. Google añadió una comprobación de llms.txt a Lighthouse, la herramienta de auditoría de Chrome. Eso parece un respaldo y no lo es: el equipo de Lighthouse y el de Búsqueda están dando indicaciones opuestas sobre el mismo fichero. Que una herramienta lo compruebe no significa que un buscador lo use.
Esto lo hacemos nosotros, todos los días y desde Barcelona.
Ver SEO técnico¿Hay que quitarlo, entonces?
No hace falta correr a borrarlo, y aquí conviene no pasarse de frenada.
No hace daño. No cuesta nada mantenerlo si se genera solo desde el mismo registro que el sitemap, en lugar de escribirse a mano. Y puede tener un uso legítimo que no es el posicionamiento: ser un índice legible para quien llega a leer el sitio en vez de a rastrearlo.
Nosotros publicamos uno, y en el propio código del sitio está escrito por qué: no es un estándar que Google use, no ordena nada y no sustituye al sitemap. Es un índice de dónde están las cifras que se pueden citar. Esa es toda la ambición y no se vende como otra cosa.
Lo que no se puede hacer es cobrarlo como trabajo de GEO ni presentarlo como una acción de posicionamiento. Eso ya no es una opinión discutible: es contrario a lo que el buscador dice de sí mismo.
Qué hacer con el presupuesto que se libera
Si un proveedor tenía el llms.txt en su lista de entregables, ahí hay horas disponibles. Tres sitios donde rinden más, con evidencia detrás.
Acceso de rastreadores. Comprobar que los rastreadores de recuperación no están bloqueados y que el contenido se sirve en el HTML sin depender de JavaScript, porque buena parte de ellos no lo ejecuta. Si no te pueden leer, no hay nada que optimizar encima. Es lo primero que mira una auditoría de SEO técnico.
Presencia fuera de tu web. Las menciones en otros sitios correlacionan bastante más con la visibilidad en IA que los enlaces, y las de YouTube encabezan la lista con diferencia. Es un trabajo lento y no se puede automatizar, que es exactamente por lo que un fichero generado resultaba tan atractivo.
Frescura. El contenido reciente se cita mucho más y el que lleva medio año sin tocarse pierde presencia. Un programa de actualización de lo que ya existe es de las palancas más rentables que hay, y está desarrollado en la guía sobre cómo escribir para que un asistente te cite.
Qué era el llms.txt y por qué sonaba tan bien
Merece la pena entender por qué esta idea prendió tan rápido, porque explica bastante sobre cómo se venden las novedades en este sector.
La propuesta era elegante. Los buscadores tienen robots.txt para decir qué se puede rastrear y sitemap.xml para decir qué existe; parecía razonable que los modelos de lenguaje tuvieran su propio fichero, un índice en texto plano con la descripción del sitio y los enlaces a lo más importante, escrito para que una máquina lo leyera sin tener que interpretar HTML.
Tenía además dos virtudes comerciales enormes: se genera en una tarde y se puede enseñar. Un cliente que pregunta qué se ha hecho este mes puede abrir una URL y ver el fichero. Comparado con explicar por qué se han reescrito cuatro pasajes para que se sostengan solos, es un entregable inmejorable.
El problema es que ningún consumidor importante lo adoptó. Se resolvió un problema de distribución que los modelos no tenían: quien quiere leer una página la lee, y quien quiere rastrear un sitio ya tiene un sitemap. El estándar existía, la demanda no.
Qué preguntar a quien te lo haya vendido
No para reclamar nada, sino para saber qué más de esa propuesta sigue en pie.
La conversación honesta es corta: el fichero se publicó, no hace daño, y no está haciendo lo que se dijo que haría. Lo que importa es qué otras partidas de ese mismo presupuesto se apoyaban en supuestos parecidos.
Tres candidatos habituales. El marcado de preguntas frecuentes, cuyo resultado enriquecido desapareció en mayo de 2026. El troceado de contenido en bloques cortos, que Google dice explícitamente que no hace falta. Y cualquier «optimización para IA» que consista en reescribir tu web sin tocar nada de lo que se dice de ti fuera.
Ninguna de las tres es fraude: son prácticas que se recomendaron de buena fe y que la documentación posterior ha desmentido. Lo que sí sería un problema es seguir facturándolas después de que Google lo haya publicado.
La lección de fondo
Esto va a volver a pasar. Cada vez que aparece una superficie nueva aparece también un fichero, una etiqueta o un marcado que promete resolverla, y suele ser lo primero que se vende porque es lo único que se puede entregar en una semana.
La comprobación que ahorra dinero es siempre la misma: ¿hay una fuente primaria que diga que esto se usa, y hay datos sobre si alguien lo pide? Con el llms.txt las dos respuestas están publicadas y las dos son negativas. Con lo siguiente, habrá que volver a preguntar.
Y la conversación de fondo tampoco cambia: lo que decide si un asistente te cita se parece mucho a lo que decide si un buscador te posiciona, y está contado en el artículo sobre la guía de optimización para IA de Google.
Hay una última cosa que conviene decir, porque es fácil sacar la conclusión contraria. Que este fichero no sirva no significa que la parte técnica del GEO no importe. Importa, y bastante: que un rastreador de recuperación pueda leer tu página sin ejecutar JavaScript decide si existes para esa superficie o no. Lo que ha fallado aquí no es la idea de trabajar la capa técnica, es la de resolverla con un fichero nuevo en lugar de con los que ya había.


