
Quién te rastrea para entrenar IA, y a quién dejas entrar
No todos los bots de IA hacen lo mismo, y algunos ni siquiera obedecen tu robots.txt. La tabla de quién es quién.
El SEO técnico es el trabajo sobre la infraestructura de una web —rastreo, indexación, velocidad, arquitectura y datos estructurados— para que Google pueda encontrarla, leerla y entenderla sin obstáculos. No toca los textos: toca lo que hay debajo. Una auditoría SEO técnica revisa cómo recorre Googlebot el sitio, qué URLs entran en el índice y cuáles se quedan fuera, y qué dicen las métricas de velocidad. El diagnóstico se contrasta siempre con Search Console, que es donde Google cuenta lo que de verdad ve.
Empezamos por rastreo e indexación porque es donde más webs se caen sin saberlo. Recorremos el sitio como lo hace Googlebot, cruzamos el resultado con la cobertura de Search Console y, cuando hay acceso a los logs del servidor, miramos dónde gasta Google su presupuesto de rastreo. No es raro encontrarlo consumido en paginaciones, filtros y duplicados que nunca traerán una visita, mientras las páginas que venden esperan su turno para ser vistas.
La velocidad se mide con las métricas que Google usa para ordenar: LCP, INP y CLS, los Core Web Vitals —INP sustituyó a FID en 2024—, y se mide con datos de campo de usuarios reales, no solo con el test de laboratorio. La arquitectura y el enlazado interno deciden cómo se reparte la autoridad por dentro: qué páginas quedan a un clic de la portada y cuáles enterradas a cinco. Es de lo más rentable del SEO técnico y de lo que menos manos recibe.
Los datos estructurados —schema.org en JSON-LD— le dicen a las máquinas qué es cada página: un producto, un negocio local, un artículo. Ayudan a que Google y los asistentes de IA te entiendan; los resultados enriquecidos concretos se ganan caso a caso, y desconfiamos de quien los da por hechos. La frontera de este servicio es clara: el SEO técnico prepara la casa y el SEO de contenidos decide qué se escribe en ella. Cuando lo que falla son los textos, la auditoría lo dirá tal cual.
Recorrido completo del sitio, robots.txt, sitemaps y detección de dónde pierde el tiempo Googlebot.
Qué está en el índice y qué no debería estarlo: canonicals, noindex, duplicados y contenido raquítico.
LCP, INP y CLS con datos de campo, y el plan de mejora priorizado por plantilla, no página a página.
Profundidad de clic, páginas huérfanas y reparto de autoridad hacia las que tienen que competir.
Marcado JSON-LD de schema.org según lo que seas: organización, producto, negocio local, artículo.
El mapa de redirecciones cerrado antes del cambio de dominio o rediseño, y la vigilancia de después.
Cuando hay acceso al servidor: el rastreo real de Googlebot, hit a hit, sin inferencias.
SEMANA 1-2
Rastreo con Screaming Frog, cobertura de Search Console y Core Web Vitals de CrUX. Todo lo encontrado, en una lista única.
SEMANA 2
Cada hallazgo con su impacto y su coste de arreglo. Lo que mueve indexación va primero; lo cosmético, al final o fuera.
MES 1-2
Aplicamos los arreglos nosotros o con tu equipo de desarrollo, por orden y con cada cambio documentado.
CADA MES
Search Console confirma o desmiente cada arreglo: cobertura, rastreo y vitals. Lo que no mejora se revisa, no se archiva.
Herramientas y señales
Medimos con la fuente, no con capturas: Search Console manda.
LCP · INP · CLS
Core Web Vitals con datos de campo
Cobertura del índice
qué entra y qué se queda fuera
Estadísticas de rastreo
dónde gasta el tiempo Googlebot
Depende de lo que esté roto y de cada cuánto te rastrea Google. Un noindex heredado o una canonical mal puesta pueden notarse en días una vez corregidos; recuperar rastreo desperdiciado o mejorar Core Web Vitals se mide en semanas. Por eso verificamos cada arreglo en Search Console en lugar de prometer fechas: tu web y su historial mandan.
Rastreo, indexación, velocidad, arquitectura y datos estructurados: si Google llega a tus páginas, si las guarda en el índice, cómo cargan según LCP, INP y CLS, cómo se enlazan entre sí y qué marcado las describe. El resultado no es un PDF de cien páginas: es una lista de arreglos ordenada por impacto, cada uno con su porqué.
Menos que una web con diez años de parches, pero no cero. Una web nueva bien montada necesita sobre todo vigilancia: sitemap enviado, cobertura limpia en Search Console y vitals medidos desde el primer día. Donde el SEO técnico se vuelve urgente es en migraciones, tiendas con filtros infinitos y webs que renderizan todo con JavaScript.
Sirve, pero hasta un límite. El SEO técnico quita frenos; no crea razones para posicionar. Si tu web responde bien a lo que se busca y no aparece, tu cuello de botella está aquí. Si no hay nada que responda a esas búsquedas, lo honesto es empezar por el SEO de contenidos, y la auditoría te lo dirá antes de facturarte un mes más.
Sí, y suele ser lo más eficiente: quien conoce el código aplica los cambios más rápido. Entregamos cada arreglo con instrucciones concretas —qué tocar, dónde y por qué—, revisamos la implementación y la verificamos en Search Console. Si no hay equipo, lo implementamos nosotros: desarrollo web es la otra mitad de esta casa.

No todos los bots de IA hacen lo mismo, y algunos ni siquiera obedecen tu robots.txt. La tabla de quién es quién.

Es gratis, se hace en diez minutos y es la única herramienta que cuenta lo que Google ve de verdad de tu sitio.

Justo el marcado que más empujó el consejo de AEO de 2023 y 2024 dejó de aparecer. Las preguntas siguen valiendo; el marcado no.

Un fichero que el 28 % de los sitios publica, que el 97 % de las veces nadie pide, y que Google documenta como ignorado. La cuenta completa.

Desde julio de 2026 se puede verificar una cuenta de red social en Search Console sin ser dueño de ningún dominio. Qué cambia y qué no.
O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es
O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es