Business Manager en orden
Cuenta publicitaria, píxel, dominio verificado y permisos bien repartidos antes de invertir nada.
Gestionamos publicidad en Facebook e Instagram para negocios que necesitan generar demanda, no solo recogerla: Meta Ads pone tu producto delante de quien encaja con tu cliente aunque nunca te haya buscado. Montamos los públicos, la medición con Conversions API y las creatividades, y decidimos con datos qué merece escalar.
Hablemos
Meta Ads es la plataforma publicitaria de Meta: los anuncios que se ven en el feed, las stories y los reels de Facebook e Instagram, comprados por subasta desde el Administrador de anuncios. A diferencia de Google, aquí nadie está buscando: el sistema muestra tu anuncio a quien predice que va a responder, y ese matiz cambia todo el trabajo —la creatividad pesa más que la puja y el público más que la palabra clave—.
La materia prima son los públicos. Los personalizados salen de lo que ya tienes: tu lista de clientes, quien visitó la web, quien vio un vídeo a medias. Los similares parten de ellos para encontrar perfiles parecidos. Y para que todo eso exista hace falta medir bien: con las restricciones del navegador, el píxel solo ya no basta, así que montamos la Conversions API para que los eventos viajen de tu servidor a Meta sin depender de cookies.
Advantage+ es la apuesta de Meta por la automatización: le das las creatividades y el catálogo, y el sistema decide a quién y dónde. Funciona, pero no se deja solo: controlamos lo que la máquina no elige —qué piezas entran, qué productos se anuncian, qué queda excluido— y rotamos creatividades antes de que la frecuencia las queme. En Meta un anuncio no muere por la puja; muere porque su público ya lo ha visto demasiadas veces.
No te vamos a enseñar el ROAS de otro cliente como promesa: cada cuenta parte de su margen, su ticket y su histórico. Lo que sí te enseñamos es el circuito completo antes de escalar nada: qué evento cuenta como conversión, qué público lo produjo y qué creatividad lo empujó. Cuando eso está claro, subir presupuesto es una decisión; sin eso, es una apuesta.
Meta Business Partner en Barcelona
La creatividad es la segmentación: el algoritmo solo reparte.
Cuenta publicitaria, píxel, dominio verificado y permisos bien repartidos antes de invertir nada.
Eventos definidos contigo, enviados por navegador y por servidor, y deduplicados para no contar dos veces la misma compra.
Tus clientes, tu tráfico y tus interacciones convertidos en audiencias, y similares construidos a partir de las que convierten.
Piezas por formato —feed, stories, reels— con variantes para probar, no una imagen estirada a todos los tamaños.
Volver a quien visitó, añadió al carrito o dejó el vídeo a medias, con un mensaje distinto para cada momento.
El feed de productos conectado y las campañas automáticas de Meta bajo supervisión: la máquina reparte, nosotros decidimos qué le damos.
Las herramientas son las de Meta; las señales, las que separan una cuenta sana de una que solo gasta.
No hay tarifa: Meta funciona por subasta y el coste depende de tu sector, tu público y la época del año —noviembre no cuesta lo mismo que febrero—. Tú decides el presupuesto total y la plataforma no lo supera. Lo importante no es cuánto vale el clic sino cuánto te cuesta cada cliente, y eso solo se sabe midiendo bien desde el principio.
Sí. Los anuncios no se muestran a tus seguidores sino a los públicos que se definen en cada campaña, y una cuenta con cien seguidores puede anunciar igual que una con cien mil. Lo que sí ayuda es tener contenido: las piezas que ya funcionaron en orgánico suelen ser el mejor punto de partida para las primeras campañas.
Se compran juntos: una misma campaña puede servirse en ambos, y el sistema reparte según dónde responde tu público, que no siempre es donde imaginas. Nuestro punto de partida es dejar que los datos repartan y leer después el desglose por ubicación; forzarlo todo a Instagram por intuición suele salir más caro que comprobarlo.
Porque el píxel vive en el navegador, y el navegador cada vez cuenta menos: bloqueadores, iOS y las restricciones de cookies borran parte de las conversiones que sí ocurrieron. La Conversions API manda los eventos desde tu servidor, recupera parte de esa pérdida y le da al algoritmo más señal para optimizar. Sin ella, decides con datos incompletos.
Cada campaña pasa por una fase de aprendizaje en la que el sistema prueba a quién servir los anuncios; tocarla cada día la reinicia. Nuestro ritmo es dejar que la fase termine, leer, y cambiar una cosa cada vez. Las cuentas que funcionan no son las que más se tocan: son las que acumulan aprendizaje sin resetearlo.
O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es
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