
La CNMC ya requiere a influencers: dónde tiene que ir el «publi»
Tres motivos de requerimiento que cualquiera que trabaje con creadores debería tener escritos en el contrato.
La marca personal —personal branding— es la gestión deliberada de la reputación pública de una persona: sobre qué temas opina, qué publica y qué encuentra quien la busca antes de una reunión. En la práctica se construye publicando con criterio en las plataformas donde está su audiencia profesional —LinkedIn casi siempre en B2B; Instagram o TikTok cuando el negocio es más visual— y sosteniendo un discurso reconocible durante meses. No consiste en hacerse influencer: consiste en que, cuando alguien de tu sector piense en tu especialidad, piense en ti.
Hay una razón práctica para trabajarla: la conversación pasa entre personas. Una publicación firmada por un fundador genera respuestas, debate y mensajes privados que la página corporativa de su empresa rara vez consigue, porque a una página no se le discute ni se le pregunta. Por eso el perfil personal no sustituye a la marca de empresa: la abre. Cada aparición tuya es una puerta de entrada que acaba, cuando toca, en el negocio.
Nuestro trabajo empieza por el posicionamiento: de qué vas a ser referencia y —igual de importante— de qué no vas a hablar aunque te apetezca. De ahí sale un discurso con mensajes clave y un perfil puesto a punto. Después, el método que lo hace sostenible: una entrevista al mes contigo, grabada, de la que extraemos los temas y escribimos los guiones y textos. La materia prima —el criterio, las anécdotas, las opiniones— es siempre tuya; lo nuestro es la disciplina de convertirla en piezas y no dejar que el calendario se caiga.
También te decimos lo que este servicio no hace. No inventamos una personalidad: si los textos no suenan a ti, el proyecto ha fracasado aunque crezcan los números. No publicamos nada sin tu aprobación, porque la firma es tuya y el riesgo reputacional también. Y no lo recomendamos a quien no pueda dedicarle una hora larga al mes: sin tu materia prima, esto se convierte en contenido genérico con tu foto, que es exactamente lo que intentamos evitar.
De qué vas a ser referencia, para qué audiencia y frente a quién. Se decide una vez y ordena todo lo demás.
Las ideas a las que vuelves siempre, escritas con tus palabras, para que cada pieza sume a la misma tesis.
Una conversación grabada contigo de la que salen los temas y el material del mes. Tu hora mejor invertida.
Escribimos las piezas y las apruebas antes de que salgan. Nada se publica sin tu ok.
Titular, extracto y destacados alineados con el posicionamiento, para que quien llegue entienda en segundos quién eres.
Cómo contar tus temas en vídeo sin sonar a anuncio: guion, ensayo y dirección cuando el plan pide vídeo.
Dónde comentar, a quién responder y qué conversaciones abrir para que el perfil no sea un monólogo.
SEMANAS 1-2
Sesiones de trabajo para decidir de qué eres referencia, a quién le hablas y qué temas descartas aunque den alcance.
SEMANA 3
LinkedIn puesto a punto y los mensajes clave por escrito. A partir de aquí, todo lo que salga apunta al mismo sitio.
CADA MES
Una conversación grabada de la que salen los temas del mes: criterio, casos y opiniones que solo tienes tú.
CADA SEMANA
Convertimos la entrevista en piezas, las revisas y salen con tu firma en el ritmo pactado.
Es la reputación pública de una persona trabajada con intención: qué temas domina, qué publica y qué encuentra quien la busca. Sirve para que la confianza llegue antes que la reunión: cuando tu nombre ya dice algo, las conversaciones comerciales empiezan más adelante y con menos fricción. Para un fundador o directivo, es un activo que además se lleva consigo.
Porque la conversación pasa entre personas: a un perfil personal se le responde, se le discute y se le escribe por privado; a una página de empresa, casi nunca. No es una cosa o la otra: la página corporativa da el contexto formal y el perfil personal abre las conversaciones. Lo que proponemos es que las dos apunten al mismo sitio.
Se notaría si los inventáramos. Todo sale de tus entrevistas: tus casos, tu criterio, tus expresiones, que recogemos en una guía de voz y respetamos pieza a pieza. Tú apruebas cada texto antes de publicarse, y las primeras semanas esperamos correcciones: son la mejor herramienta de ajuste. Cuando dejas de tocar los textos, la voz está conseguida.
No de entrada. Hay marcas personales sólidas construidas sobre texto, sobre todo en LinkedIn. Ahora bien: el vídeo acerca, y si tu audiencia vive en Instagram o TikTok acabará pidiendo cara y voz. Cuando llegue ese momento no te soltamos delante de una cámara: hay guion, ensayo y dirección, y se empieza por formatos cortos y controlados.
Una entrevista de una hora larga al mes y un rato semanal para revisar y aprobar los textos. Es deliberadamente poco, porque el servicio existe para que tu marca personal avance sin comerse tu agenda; pero no es cero, y preferimos decirlo antes: sin tu materia prima, lo que publicaríamos sería contenido genérico con tu foto.
O si lo prefieres, escríbenos a hola@publiqo.es
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